Un producto excelente con demanda real, pero sin ninguna infraestructura digital para canalizarla. La doctora detrás de esta academia llevaba años formando a odontólogos en técnicas de medicina estética facial — inyecciones de hialurónico y tratamientos con Plasma PRGF en el tercio inferior del rostro. Su reputación entre colegas era sólida. Su presencia online, prácticamente inexistente. Es una situación que se repite en muchos negocios de formación especializada: el conocimiento está, el público objetivo existe, pero entre ambos no hay ningún puente digital.
El reto
El punto de partida era una web estática, sin formularios de contacto, sin pasarela de pago y sin ningún sistema de captación. Cada nuevo alumno llegaba por recomendación directa o por publicaciones esporádicas en redes sociales sin estrategia detrás. Los cursos presenciales tenían un aforo máximo de 8 plazas por edición mensual y un precio medio de 600 € por alumno. El reto no era solo atraer odontólogos interesados, sino atraer a los adecuados: profesionales que ya entendieran el valor comercial de añadir medicina estética a su consulta y que no necesitaran convencimiento adicional sobre el precio.
La estrategia
La estrategia se construyó sobre una idea sencilla pero poco habitual: mostrar toda la información económica del curso directamente en la web. Precio, contenido, fechas y modalidad — todo visible antes de que el profesional tuviera que rellenar ningún formulario. La hipótesis era que la transparencia total actuaría como filtro natural: quien llegara al formulario ya sabría exactamente cuánto costaba el curso, eliminando leads que se caerían al conocer el precio. Esto convirtió la web en un mecanismo de cualificación automática.
La ejecución
Se diseñó y desarrolló una web nueva con un flujo de conversión claro: landing del curso → información completa (temario, instructor, precio, fechas) → formulario de inscripción con pasarela de pago integrada. Nada de "pide presupuesto" o "te llamamos". El visitante podía tomar la decisión y pagar en el mismo momento.
En paralelo, se lanzó una estrategia de contenido en redes sociales orientada a posicionar a la doctora como referente en formación estética dental. Publicaciones educativas sobre técnicas, resultados de alumnos anteriores y contenido que demostrara autoridad clínica.
Para la publicidad digital, se implementaron campañas en Meta Ads y Google Ads con segmentación específica hacia odontólogos en toda España. Se trabajaron dos estructuras complementarias: ABO (Ad Set Budget Optimization), que permite asignar presupuesto manualmente a cada conjunto de anuncios para tener control granular sobre qué segmentos reciben más inversión, y CBO (Campaign Budget Optimization), donde Meta distribuye el presupuesto automáticamente entre conjuntos según rendimiento. Esta combinación permitió testear audiencias con control y escalar las ganadoras con eficiencia.
Se configuraron automatizaciones de seguimiento: secuencias de email para leads que visitaban la web pero no completaban la inscripción, y retargeting para quienes interactuaban con los anuncios sin convertir.
El resultado
Los resultados confirmaron la hipótesis de transparencia. Con una inversión publicitaria de aproximadamente 300 € mensuales, las campañas generaron un retorno de 12 veces la inversión. El dato más revelador fue la tasa de conversión de lead a alumno matriculado: un 80%. Cuatro de cada cinco personas que rellenaban el formulario acababan pagando el curso. Esto solo se explica si el lead ya llega convencido — y llega convencido porque la web le ha dado toda la información que necesita antes de dar el paso.
12x
ROAS
80%
Conversión lead → alumno
600 €
Ticket medio
~300 €/mes
Inversión en ads
Lo que se aprende de este caso
Mostrar el precio no espanta a los clientes — espanta a los que nunca iban a pagar. En formación especializada, donde el ticket es alto y la decisión es racional, la transparencia no reduce leads, los cualifica. Menos volumen, pero cada lead que entra merece el tiempo de seguimiento.